El que quiere, puede!!

El que quiere, puede!!

HOLA A LAS VISITAS!!!! (LEER ANTES DE NAVEGAR)

Esto de los blogs es atrapante.
Me costó entenderlo pero ahora lo disfruto muchísimo.

Explico para las visitas de qué se trata todo.
Siempre me gustó guardar, registrar, conservar. Así me veo hoy con una gran cantidad de material único y preciado. El blog me permite, por un lado guardarlo en lugar seguro y por otro compartirlo con otras personas.Lo reformo y completo constantemente, agrego secciones y me divierto mucho.
Pasajes para releer, son párrafos que me han impactado y que disfruto "releyéndolos" en cualquier momento. Se aclara el título y autor del libro del cual fueron extraídos.
Personajes Inolvidables: algunos son realmente tan bien caracterizados por el autor que se hacen inmortales. Serán de libros, canciones, poemas.
Comentarios de libros: breves cosillas que escribo al terminar de leer. Algunas dan pena, pero..acá van.
Humor: son anécdotas vividas y otras cosillas divertidas.
En Tiernas Anécdotas transcribo algunas de las que fui registrando mientras crecían mis cuatro retoños y ahora mis nietos (me las cuentan los padres).
Personas que dejan huellas: son esas personas especiales, que permanecen en la memoria de los que las conocen y de los que no las vieron nunca, por diferentes razones; por sus cualidades o por sus acciones.
Poemas, Leyes de Murphy y Citas Citables de grandes escritores, se definen por sí solos.
Casero y doméstico: soy una sabia ama de casa (son años...), y comparto algunos de mis saberes, sólo los más originales.
Fotos: Me doy el gusto y muestro algunas de mi abundante colección (miles).
Cositas varias: variadas cositas ... ja ja ja
Transcribo textos de personas muy queridas por mí en Cartas de una leona a otra y Escritores que más quiero.
Prole: Los que me tocaron en el reparto. Luego de paridos, no se aceptan reclamos ni devoluciones, y son CUATRO!!!
Lecturas: Inquieta lectora como soy, con tiempo y banda ancha, he hallado en internet muchos libros gratis. Acá transcribo pasajes o capítulos de algunos. Si alguien tiene alguna objeción que me lo diga y rapidito lo saco, aunque sería una pena...
Además muestro mi biblioteca personal; la estoy cargando; estos son mis libros y los de mi familia (la idea es armar una base de datos de las bibliotecas familiares, como para que sepamos cada uno los tesoros del otro).
Les recomiendo visitar los enlaces de Mis Favoritos. Algunos son de mi creación también, como Películas, Glosario, Biblioteca, Libros que deseo.
Bienvenidos a mi lugar, vuelvan pronto.



15/11/08

Guía de cementerio de Delfina Acosta

Íbamos mis amigos y yo al cementerio, a menudo, durante la siesta.
En casa ya sabían que si estaba ausente, lo más seguro era que andaba de curiosidad por el camposanto, y se quedaban lo más tranquilos.
Si pudiéramos profanar las tumbas, lo haríamos, pues se hallaba a gusto en nuestra naturaleza el hábito del saqueo.
El enojo de los gatos monteses, en vista de que crecimos apaleados, nos guardaba de la doctrina católica que se enseñaba cada domingo a los niños en la parroquia de la iglesia Virgen del Rosario. Éramos pues, diablos.
Pero los panteones estaban a salvo de nuestros propósitos. Las puertas eran no sólo de metal pesado; estaban además cubiertas por rejados de hierro y cortinas oscuras.En el interior, los cajones oficiaban de tálamos, donde dormían los muertos, a los que deseábamos ver.
¿Quiénes eran ellos? ¿A qué cosas y costumbres se dedicaban cuando la salud los hacía conversar y reír animadamente? ¿Estaban, acaso, en paz?
- No han sido gentes muy amadas por sus parientes - comentaba yo.- ¿Por qué dices eso ?- me preguntaba Felicita; siempre mostraba curiosidad, si no debilidad por mis preguntas, pues sospechaba que había en ellas mentiras que deseaba sacudir a la luz del sol.- Pues está claro. ¿No te das cuenta? ¿No lo ves? - contestaba.
Entonces les recordaba a mis amigos que cuando había entierros, los parientes se desmayaban, se arrancaban mechones de cabellos, amenazaban con dispararse un tiro a la cabeza, bajaban a la fosa recién abierta mientras juraban contra Dios.
En cuántas lápidas preciosas en un tiempo y luego convertidas en nidos de comadrejas, los enlutados parientes habían hecho grabar inscripciones que inspiraban lágrimas de fuego:
“¡Madre: No te olvidaremos nunca!”.“¡Amado esposo: Vivirás por siempre en el corazón de tu desconsolada esposa!”.
Les hacía pasear a mis amigos frente a esa literatura dramática escrita con letra gótica en las lápidas; yo era la guía de los sepulcros que hacía justicia a los olvidados.
“Pues bien. ¿Qué tenemos junto a estas tumbas sino costillas de gatos muertos, floreros vacíos y abandono…?” reflexionaba.
No hablaba en balde, por cierto. Junto a la estatua de una mujer abandonada como un sauce al llanto, crecía en abundancia la hiedra, cual segunda cabellera de la obra artística.
Una caravana de hormigas entraba por un pequeño orificio de un tronco podrido y venía a salir por la parte trasera del panteón, donde crecían en abundancia los musgos blancos.
¡Qué espectáculo grosero!
La rama de una higuera golpeaba, cuando el viento empezaba a soplar, la fotografía enmarcada en bronce de una dama muy joven y bella.
- ¿Qué le hace ya a esta difunta su fotografía en la pared del panteón, y el marco precioso, y el lujo de su morada, si nadie la visita ni siquiera en el día de todos los muertos? - seguía razonando.- Y eso, ¿cómo lo sabes? - quería saber Felicita.- Pues basta con observar el estado de la construcción. Este sitio, a sola vista muestra que hace años nadie pone un pie aquí. Las paredes muestran los ladrillos. Cuando mueres te quedas solo. Tus parientes se divierten de lo más lindo sin ti. Ya no les molestas con tu respiración asmática. Ya no les sobresaltas a la noche con la noticia de que la mierda viene en camino. Y si te descuidas no te recuerdan. Pero si se acuerdan de ti es para coincidir en que lo mejor que te pudo pasar es que hayas reventado - decía yo, satisfecha, y escupiendo, pues ésa era mi manera eficaz de poner fin a una oratoria.
Mis amigos me miraban felices. Aquella maldad que ellos tenían en algún lugar del pensamiento y que no sabían expresarla, salía muy bien pintada de mi boca.
Por lo demás, el escenario del cementerio se prestaba para conversaciones a propósito de olvidos y de un mundo infame.
Pero luego, cansada de mis maldades, me quedaba callaba. Era el tiempo de ellos. Y mientras les oía decir lo suyo, observaba cómo, lánguidamente, la siesta recorría los pasillos del cementerio. Y cómo los cuervos giraban alrededor de una vaca convertida en carroña, en la colina. Y cómo el viento movía el ramaje de los árboles del camposanto trayendo un ruido a alma que corre y se despeña…

No hay comentarios:

Archivo del blog