HOLA A LAS VISITAS!!!! (LEER ANTES DE NAVEGAR)
Explico para las visitas de qué se trata todo.
Siempre me gustó guardar, registrar, conservar. Así me veo hoy con una gran cantidad de material único y preciado. El blog me permite, por un lado guardarlo en lugar seguro y por otro compartirlo con otras personas.Lo reformo y completo constantemente, agrego secciones y me divierto mucho.
Siempre me gustó guardar, registrar, conservar. Así me veo hoy con una gran cantidad de material único y preciado. El blog me permite, por un lado guardarlo en lugar seguro y por otro compartirlo con otras personas.Lo reformo y completo constantemente, agrego secciones y me divierto mucho.
26/3/08
Confesiones de Diana Silber
"Nunca había tenido mucha tolerancia por la estupidez y tenía cada vez menos a medida que envejecía. " (pág. 61)
16/3/08
Rosaura a las diez de Marco Denevi

“La indiferencia es más terrible que el odio. Porque el odio es como un fuego que quiere destruir, pero quiere destruir a quien considera alguien. El mismo hecho de que quiera destruirlo le hace al menos la justicia de reconocerle un valor. Pero la indiferencia no. La indiferencia es un hielo, un hielo que, mientras momifica, le perdona la vida, se la perdona nada más que para eso, para que usted se sienta momia, en el frío y en la oscuridad de un sarcófago. La indiferencia lo convierte a usted en cero, en esa nada de la serie aritmética, que no suma, ni resta, ni multiplica, ni divide, que no agrega ni quita, que está fuera de todas las operaciones. Porque uno preferiría a veces ser un número negativo, que restase siempre, no importa, pero que, temido u odiado, entrara en cálculos2. (pág. 195)
Los puentes de Madison County de Robert J. Weller
Robert Kincaid

Libro: Los puentes de Madison County
Autor: Robert James Waller
No era corpulento, medía un poco más de uno ochenta y era más bien delgado. Pero tenía la musculatura de los hombros grande, y el abdomen liso como la hoja de un cuchillo.
No representaba la edad que tenía y no se parecía a los hombres del lugar.
Le gustaban las palabras y las imágenes. Una de sus palabras favoritas era "azul". Le gustaba la sensación en los labios y en la lengua cuando la decía.
Fotógrafo del National Geographic.
Era como un ser de otro mundo que hubiera llegado en la cola de un cometa (pensaba ella).
El último cowboy, el amor de Francesca.
Autor: Robert James Waller
No era corpulento, medía un poco más de uno ochenta y era más bien delgado. Pero tenía la musculatura de los hombros grande, y el abdomen liso como la hoja de un cuchillo.
No representaba la edad que tenía y no se parecía a los hombres del lugar.
Le gustaban las palabras y las imágenes. Una de sus palabras favoritas era "azul". Le gustaba la sensación en los labios y en la lengua cuando la decía.
Fotógrafo del National Geographic.
Era como un ser de otro mundo que hubiera llegado en la cola de un cometa (pensaba ella).
El último cowboy, el amor de Francesca.
15/3/08
Stephen Marsdon
Libro: Verde Oscuridad
Autor: Anya Seton
Hermano Stephen. Ejerce su ministerio en la casa de los Cowdray, año 1554, Inglaterra. Monje benedictino con su hábito largo y negro, su tonsura, una cuerda enroscada a la cintura y un crucifijo de madera en el pecho.
Celia, su suplicio más grande.
El 8 de agosto, nefasto día, Celia muere y él se cuelga de un tirante.
Autor: Anya Seton
Hermano Stephen. Ejerce su ministerio en la casa de los Cowdray, año 1554, Inglaterra. Monje benedictino con su hábito largo y negro, su tonsura, una cuerda enroscada a la cintura y un crucifijo de madera en el pecho.
Celia, su suplicio más grande.
El 8 de agosto, nefasto día, Celia muere y él se cuelga de un tirante.
Camilo Canegato
Libro: Rosaura a las diez
Autor: Marco Denevi
Pequeñín rubicundo, con un enorme sobretodo negro que le caía como un cajón de muerto. Un antiguo sombrerito en forma de galera que al sacárselo dejaba al descubierto un cráneo en forma de huevo de Pascua, rosado, lustroso y adornado con una pelusilla rubia.
Calzaba unos zapatos tremendos, color ladrillo, con aplicaciones de gamuza negra, y unas suelas de goma tan altas, que parecía que el hombrecillo había andado sobre cemento fresco y que el cemento se le había quedado pegado a los zapatones.
Es hombre de enrojecer con tanta frecuencia que esos tornasoles son ya el color de su cara.
Restaurador de cuadros, gustaba de referir historias de pintores y artistas de otros tiempos.
Inventor de Rosaura … a las diez…
Autor: Marco Denevi
Pequeñín rubicundo, con un enorme sobretodo negro que le caía como un cajón de muerto. Un antiguo sombrerito en forma de galera que al sacárselo dejaba al descubierto un cráneo en forma de huevo de Pascua, rosado, lustroso y adornado con una pelusilla rubia.
Calzaba unos zapatos tremendos, color ladrillo, con aplicaciones de gamuza negra, y unas suelas de goma tan altas, que parecía que el hombrecillo había andado sobre cemento fresco y que el cemento se le había quedado pegado a los zapatones.
Es hombre de enrojecer con tanta frecuencia que esos tornasoles son ya el color de su cara.
Restaurador de cuadros, gustaba de referir historias de pintores y artistas de otros tiempos.
Inventor de Rosaura … a las diez…
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