
También ríen en los charcos
los inmundos renacuajos,
cuando rozan el plumaje
de algún cóndor que cayó.
los inmundos renacuajos,
cuando rozan el plumaje
de algún cóndor que cayó.
El único tirano que acepto en este mundo, es la suave voz interior de mi conciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario