Este me gustó menos que los otros dos y es por la personalidad de la detective Marian Dahle: alcohólica en potencia, emocionalmente inestable, agresiva, sexualidad confusa, obesa, su mejor faceta es su inteligencia y su cariño por BIRKA.
Como fan de la novela negra, tiendo a identificarme emocionalmente con el detective a cargo, pero con esta coreana no lo logro, lo prefiero a Cato, el jefe, pero de él no se ocupa tanto la autora.
La trama se parece a los otros libros de la saga; insiste en que los errores y horrores cometidos en el pasado, siempre inciden en el ahora, pudiendo desencadenar una serie de hechos inexplicables en el presente. Muy buena la narración, sólo un cabito suelto.
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