
Era sólo un hombre pobre. Cuando crezcas, Mercé, descubrirás que los hombres muy pobres rara vez son malos. Y que los hombres muy malos rara vez son pobres. (pág. 102)
Un buen árbol no da fruta corrupta. Tampoco un árbol corrupto da buena fruta. Pues al árbol se lo conoce por su fruto. Pues de los espinos los hombres no recogen brevas, ni de las zarzas recogen uvas. (pág. 149)
La hija ya se le había escapado de las manos. Estaba sobre el yunque de la vida, esperando la maza. (pág.169)
Un buen árbol no da fruta corrupta. Tampoco un árbol corrupto da buena fruta. Pues al árbol se lo conoce por su fruto. Pues de los espinos los hombres no recogen brevas, ni de las zarzas recogen uvas. (pág. 149)
La hija ya se le había escapado de las manos. Estaba sobre el yunque de la vida, esperando la maza. (pág.169)
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