El que quiere, puede!!

El que quiere, puede!!

HOLA A LAS VISITAS!!!! (LEER ANTES DE NAVEGAR)

Explico para las visitas de qué se trata todo.
Siempre me gustó guardar, registrar, conservar. Así me veo hoy con una gran cantidad de material único y preciado. El blog me permite, por un lado guardarlo en lugar seguro y por otro compartirlo con otras personas.Lo reformo y completo constantemente, agrego secciones y me divierto mucho.
Les recomiendo visitar los enlaces de Mis Favoritos. Algunos son de mi creación también, como Películas, Glosario, Biblioteca, Libros que deseo.
Bienvenidos a mi lugar, vuelvan pronto.



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20/12/20

Sofía escritora (4 años, tiene una historia para contar...)

 

3/10/20

Sofía escritora (4 años, con una historia para escribir....) Cuento ilustrado.

 

19/9/08

La adopción

Y se casaron. Ávidos de estar juntos. Ansiosos de estar solos. Ilusionados con tener una casa hermosa, brillante, tibia, propia, vivida.
Era como jugar a ala casita.
Ella se ponía hermosa, se sentía hermosa, era hermosa.
Él la disfrutaba. Egoísta. Egocéntrico. Trabajaba, iba y venía, grave, serio, satisfecho. El señor de ...ella. Señor de Amelia.
Cuando caminaban por la vereda, un halo de amor los aislaba del mundo y era fácil imaginar cuánto disfrutaban de la vida compartida. Junto al jardín de geranios y margaritas, el amor creció y creció. Comenzó a necesitar algo más. Quería ser vegetativo.
Y comenzaron a observar tiernamente a todos los niños.
Poco a poco, la casa comenzó a cambiar. se adivinaba tras los cristales impecables, una tibieza de nido.
Primero las cortinas. Después la calefacción. La luz. Los cuadros. El cuarto de baño.
Las alfombras aplacaron los sonidos.
Los libros aportaron conceptos.
Los amigos arrimaron consejos.
Los médicos prepararon los cuerpos. Dios purificó las almas.
Y se aprestaron a esperar al hijo.
Ella comenzó a quedarse en cama. Ansiosa. Trémula. Temerosa de moverse, mirándose por dentro para captar justamente, el momento mismo del milagro.



Don Matías seguía, en anto, deslizando sus setenta años por una orillita de vereda, para que ni su sombra molestara a los demás. Callado, serio, grave, sus ojos azules entristecidos por tantos años vividos, entre alegrías y tragedias, entre trabajos y trabajos. Siempre pobre, siempre callado, seco y desvalido, como una hoja de otoño.
Asi lo conoció Amelia. Golpeando puerta por puerta, ofreciendo sus servicios de mandadero, para ganarse unas moneditas parael pan. Ella también lo usó. Y le pagó sus servicios. Venía bien en esos momentos. Los momentos de la ansiosa espera del hijo.


Y él siguió golpeando puertas, "viejo de los mandados" con su voz áspera, como el prólogo de una angustia constante.
Y ella siguió entre sábanas blancas y camisones de seda, preparándose para el hijo.
Meses pasaron.
Años pasaron.
Veranos, otoños, primaveras e inviernos encorvaron aún más la espalda del viejo.
Amelia y Ramón lo hacían pasar. Le servían leche.
Por un rato, la casa nostalgiosa de berridos, pañales y juguetes, no se veía tan sola. Y ellos 0lvidaban la ansiedad.
Porque el hijo no vino. Entonces tuvieron una idea.
Y adoptaron al viejo.


Lo ubicaron en el cuarto claro, con cortinas infantiles y lámpara de cuadrillé. Él se dejó llevar.
Las fuerzas lo abandonaban. La vida se borroneaba ante sus ojos acecinados.
Y ellosv ... estaban tan tristes!
Los dejó hacer. E hicieron.
Como una ppelícula al revés, aquel viejo comenzó a ser el centro de sus vidas.
Primero fue el asadito, las frutas, la torta de cumpleaños, el paseo por las tardes. No hablaban los padres, como todos los padres que enseñan: preguntaban y callaban.
Él desgranaba su vida, de comienzo extranjero, tan intensa, tan asombrosa, tan larga, tan enriquecedora. Lo hacía hoscamente, sin sonrisas, sin demostrar emociones, como era él, parco, duro, antipático...
Luego sólo fue caldo y papilla.
Con el caminador también se podía dar vuelta a la manzana. Y después en la silla de ruedas.
Al revés de los ojitos infantiles que descubren el mundo, los del abuelo se fueron apagando, poco a poco, pero no importaba.
Quedaban las voces.
Las tiernas voces de quienes le brindaron amparo, tibieza, alegrías, amor.
Las voces que callaron para dejarle hablar. Las mismas voces que lo despertaban de su letargo para darle el jarabe, la compota, la leche con miel.
Y siguieron junto a él. Mudándole las blancas camisetas. Limpiando su cuerpo enjuto y moribundo. Cambiándole pañales, afeitándolo, cargándolo en brazos, acariciándolo.
Y un día en que el sol filtraba sus rayos tiernos por la cortina de dibujos infantiles, en aquella habitación clara con lámpara de cuadrillé, preparada para un bebé que no llegó, el viejo tuvo que dejarlos. Serio y grave en su papel de hijo, abandonó su cabeza en brazos de Amelia, los miró por última vez, con agradecimiento infinito y se murió.
Sintió dejarlos.
Estaban tan tristes!Los tres fueron solidarios.
Ellos lo hicieron hijo. Dulce e indefenso hijo tan esperado.
y él ... los hizo padres.
Faltaron los Reyes. El jardín, la escuela, el sarampión, las paperas...
Pero se hizo el milagro.
El milagro de dar.
El amor más inmenso.

24/7/08

Cuento (narración vivida) escrita por S.

La maestra rural
Ganó el Segundo Premio en un concurso
El pueblo me recibe en un bochorno de marrones verdosos y verdes amarronados por el polvo suelto de los caminos.
Apenas un puñado de casitas viejas y humildes. Muchas cerradas y abandonadas, otras con patrios sin límites donde el rey es el hornito para el pan y donde las manos hacendosas de las mujeres que sólo quieren ser “amas de casa”, se empeñan en cultivar humildes y preciosos jardines de geranios y madreselvas, en cuyas raquíticas flores se refugia, impiadoso, ese polvo talcoso que vuela en remolinos. Continuo, áspero, atrevido, salado.
Ahí nomás, a un costado, un cementerio antiguo agranda sus siluetas fantasmagóricas a la luz de la luna gigantesca, con sus cruces herrumbradas y sus nichos derruidos donde las gallinas instalan sus nidos, desafiando las creencias y los miedos ancestrales.
Las abejas que alguna vez integraron las ilusiones de algún apicultor que se acobardó y se fue, también decidieron fabricar su dulzor junto a los huesos blanqueados por la intemperie, y en vez de una publicidad de miel pura, se escudan detrás de un mármol blanquísimo que anuncia… “1890. Murió de muerte repentina…”
A la noche el silencio me lastima. Sólo algún chistido de lechuza, un ladrido, el grito visceral de algún hachero borracho me recuerda el primer berrido de un recién nacido.
Los niños me descubren enseguida… “¡¡¡Eh, seora!!! ¿Usted es misionera? ¿Trai zapatias?”
La pobreza reina. Las historias fantásticas son más creíbles mientras más descabelladas.
Me refugio en los contenidos curriculares “Otros sistemas de comunicación: el semáforo”. ¡¡¡El semáforo!!! Luz roja … ¿Qué significa? Me miran con ojos desconcertados. ¡No lo conocen!
Ellos me siguen con sus ojos ingenuos y tristes. Los cabellos duros, las manos ásperas, la nariz mocosa, los dientes cariados. Me miran, me huelen, me tocan, me besan, me abrazan…
¡Cuánto que hay para hacer!
¡Son felices con tan poco! Ahora entiendo por qué les gustan los colores vivos y brillantes. Aquí todo es gris, hasta la vida.
Me parece que les falta de todo.
Entonces, apelo a la solidaridad de mis amigos, mis parientes, los políticos, la gente…
Mi viaje, cada lunes, es una peregrinación de rey mago, con alforjas cargadas de zapatillas, anestésico para muelas, diadermina, champú, colirio, chocolate, mochilas, pinturitas…
Luego viene el intercambio. Lo cambio por unas leñitas, por flores, por cualquier cosa que los haga sentir dignos, comprometidos, necesarios.
Matías ya tiene trece. Y un largo historial de pequeños robos, huidas de la escuela, insultos a las maestras, borracheras y otros desmanes. Me inspira temor, pero armo una estrategia.
Y lo dejo hacer.
Viene, come y se va. Cada día empieza una hoja nueva. No tiene nada. Ni útiles, ni libros, ni ganas, ni valores, ni hábitos, ni ropa, ni zapatillas. Sólo piojos. Y unos ojos enormes y curiosos que a veces vienen vidriosos, cuando los cazadores que lo ocupan como baquiano le pagan con las bebidas que les quedan al volver al volver a la civilización, después que descargaron su agresividad escopeta en mano.
Matías comienza a observarme.
Me provoca, se burla, se desorienta al no obtener reacción. Finalmente se acerca.
Sus manos morenas y deformadas por la desnutrición exploran mis útiles. Rompe algunos, roba otros…
Huele mi saco, mi chalina.
Le pido “escribe cosas que te gustan mucho”. Reseña: champú-jabón-bolso-viaje-. Yo escribo: vida-mazamorra-animales-mamá-tortilla…
Un día me cuenta de golpe: “Seño, mi hermana está “embrazada”. Tiene la panza como un bombón. Yo digo… ¿Para qué tiene hijos?¿Cierto Seño?.
Conmovida, renuevo mis esfuerzos. Pido ropita usada, abrigos, pañales.
Y reparto.
“Señito”, me dicen, -Usted es profesora, maestra, mamá, doctora, todo.
-Usted es alegre, Seño, la requiero con todo mi corazón.
Matías se somete dolorosamente al hábito escolar: copia, subraya, rompe la hoja, vuelve a empezar. ¡¡Soy tan burrazo señorita!!! Le leo, pero a Usted sola.
¿Me explica las divisiones, Seño? ¡¡¡yo no sé nada!!! Y ustedes cabezones, ¿qué miran? ¡¡¡Andate, che!!!
Perdone (¡¡¡perdone!!!), Seño, le perdí la lapicera que me prestó; pero le voy a comprar una.
Una tarde me busca por la ventana. Trae un envoltorio dentro de una bolsita ahumada.
-Seño, le traigo un pedacito de “tortia”.
Yo le explico: Matías, perdone, no tengo dinero, no le puedo comprar. Espere que cobre y me trae ¿sí?.
¡No, Seño! Es para usted. No le traje una entera porque la mami la repartió entre todos para el mate cocido. Yo lo tomé sin nada para guardarlo para usted.
¡Soy tan llorona!
¡Ay, Dios que me tomas lección cada día!
En un instante pone ante mí todas esas bolsas de trapos y calzados que otros se cansaron de usar, y yo reparto acallando mi conciencia.
¡Cuánto más valor tiene este pedacito de tortilla gris en manos de este ángel tiznado por la vida que me descubrió su corazón, como una dulce tuna cubierta de espinas!
Vuelvo al principio.
Debo rever el significado de la palabra solidaridad. Al menos sé que no sirve sin un contexto:
Solidaridad con amor, con respeto, con extrema delicadeza, con curación, con esperanza, con compromiso…
Con fe.

¿Quién te dijo?

Seguir
seguir
seguir
¿Quien te dijo, amiga,
que no somos hormigas?
Pensar
pensar
pensar
¿Quién te dijo que ésa
es la manera de llegar?
Desmembrar
desmenuzar
comprender
¿Quién te dijo que es la manera
de conocer?
Hoy creo
que es cuestión de aceptar
presentir
decir
juntar
y acatar ...

S.R.M. (mi amiga libriana le escribe a su hija que termina el secundario)

Libertad

Qué podré hacer con este cofre inmenso
de fresca libertad hoy conseguida
tal parece que era más deseada,
con tantas normas antes restringida.

Partida y madurez, complementadas
en el momento de la despedida,
una gran voluntad que se dispersa,
en muchas voluntades repartida.

Quiera Dios que la ciencia de la vida
se parezca a la escuela de estos muros,
donde errores producen enseñanza,
y te sientes crecer firme y seguro.

¡Qué capital inmenso nos llevamos!
Esta amistad por horas compartida...
Que este afecto sincero no nos cambien,
los sorpresivos vaivenes de la vida.

Y si una vez en la senda nos cruzamos,
tu suerte sienta como la suerte mía,
y diga: "Gusto de verte viejo amigo..."
o: "PROFE ...QUÉ RAZÓN TENÍA!."


Mensaje de vida interior
(Es el momento para elegir un objetivo de vida futura, un ideal de vida que sirva para guiar tu conducta, para ennoblecer tus acciones.
Dijo José Ingenieros: "Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia la excelsitud, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte de un ideal".
Poner la proa hacia una estrella y tender el ala, significa descubrir una realidad en nuestros sueños y trabajar por ella para que algún día se haga realidad.
El ideal es una realidad en potencia, es lo que queremos que sea y no hemos logrado aún.
El ideal es el afán de llegar a esa estrella que con sus guiños nos guía desde lejos y en la que ponemos toda nuestra esperanza.
El ideal a veces no se alcanza nunca. Lo importante es tomar un camino y avanzar decididamente por él tratando de buscar la perfección en todo lo que se realice, enriqueciendo así nuestra vida interior.
Y esto se logra con el trabajo y el estudio, que son las fuentes auténticas de la LIBERTAD, del OPTIMISMO, de la ALEGRÍA, del AMOR.

Debes esforzarte

Un ideal, un objetivo fuerte,
es lo que quiere tu intrepidez de joven
pero recuerda ... esquiva los atajos ...
trabajo, trabajo, trabajo.

Y si al amor entregas tus ensueños,
que no robe tu voluntad tanta dulzura,
hasta la pura miel nos empalaga ...
mesura, mesura, mesura ...

El camino, en verdad, será difícil
pon en lograrlo toda tu esperanza
si te empeñas el triunfo será tuyo ...
confianza, confianza, confianza ...

Conquista con tesón y con trabajo,
ese lugar dentro del Universo
que sólo para ti está dispuesto ...
con el mayor de todos tus esfuerzos.

28/5/08

Emilio (agosto 1993 - 10 años)

En una noche de tormenta, en Transilvania, soplaba un viento muy fuerte como un tornado. Caían rayos muy fuertes en el castillo de Drácula.
Iba un hombre en un carruaje antiguo porque le habían dicho que el castillo estaba en venta.
El hombre pasó por la puerta trasera y durmió en un sillón. El hombre no sabía que ése era el sótano y durmió ahí.
A la otra mañana despertó y estaba oscuro.
El quería conocer la casa; subió por la escalera caracol y llegó a dos puertas. En la primera puerta había hombres colgados; en la segunda puerta había ataúdes. Sintió pasos ... tac tac tac.
El hombre se escondió rápido en un ataúd.
El que venía era ... ¡¡¡DRÁCULA!!!, con unos hombres que se reían Ja Ja Ja Ja .
Llevaron todos los ataúdes a una pieza. Fueron por la escalera caracol para arriba, después fueron por el pasillo y entraron a la pieza y se fueron Ja Ja Ja ....
El hombre salió del ataúd y se fue por la puerta principal; había escaleras chicas. Abrió la puerta y estaba todo oscuro, había un canal sin agua y un murciélago muerto.
Volvió y y fue a la puerta trasera. Pasó por el pasillo, bajó las escaleras caracol y apareció en el sótano.
Tomó las riendas del caballo y se fue con su carruaje antiguo.

27/5/08

Ignacio (enero de 2007, 8 años) - dedicado a la abu Mary)

Hace mucho tiempo, en una lejana tierra , existía la leyenda de los dragones.
Cada uno controlaba un elemento: Agua, Tierra, Fuego, Aire.
Muchos pensaban que eran los Dioses; otros pensaban que no existían.
Luego de unos años empezó la guerra. En ese momento aparecieron los cuatro dragones y empezaron a pelear y no pudieron ganar.
Entonces los dragones les dieron sus poderes a los cuatro luchadores y así ganaron y se convirtieron en los luchadores más fuertes que existían.
Luego se convirtieron en los Dioses.
Cuando murieron los tallaron en piedra a los dragones y a los luchadores para recordarlos para siempre.
Fin

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