He cometido el peor de los pecados…
[Poema - Texto completo.]
Jorge Luis BorgesHe cometido el peor de los pecados Mis padres me engendraron para el juego no fue su joven voluntad. Mi mente Me legaron valor. No fui valiente. |
El único tirano que acepto en este mundo, es la suave voz interior de mi conciencia.
[Poema - Texto completo.]
Jorge Luis BorgesHe cometido el peor de los pecados Mis padres me engendraron para el juego no fue su joven voluntad. Mi mente Me legaron valor. No fui valiente. |
LA CASA
Aquí tienes al anciano ¿Qué es más triste, la ignorancia Tuvo el año lozanía, ¿Dudas? ¡ay! estrecha cuenta Tenemos pena cumplida, Tal nos pasa, tal sufrimos, Bardos vendrán más contentos Y cuando el año termina ¿Podrán los ojos mirarla Allá los sabios que miran Pero los temo y los lloro, Dos… cuatro… seis… alegría |
Tenía diez años y un gato
|
Tiene el abismo extrañas tentaciones,
y al ver esos magníficos cabellos, siente uno ganas de arrojarse en ellos, como en un mar de oscuras tentaciones |
Deja correr el tiempo, que ya llegará el olvido,
y así como se adornan las secas ramazones de mágicos renuevos, tu corazón herido florecerá mañana con nuevas ilusiones.
No desesperes nunca. La sombra es precursora
de la luz que hay en ti. Detrás de la amargura que empaña el cristal nítido de un alma soñadora irradia la sonrisa, que todo lo depura.
Practica la severa virtud de ser sincero;
fortalece tu espíritu para que seas blando, y si el dolor te hiere con su puñal certero ¡sé como las guitarras que sollozan cantando!
No aventures tu paso más allá de la vida
porque es abismo ignoto del cual nunca saldrás: en cada tumba un pájaro de voz adolorida como el cuervo de Poe responde “Nunca más…”
Pero, eso sí, no dejes de sonreír a todo
a través de la niebla de tu melancolía; derrama tu perfume, que es la bondad, al modo de una flor, aunque sepas que has de durar un día… |
Cuando haya muerto, llórame tan solo
mientras escuches la campana triste, anunciadora al mundo de mi fuga del mundo vil hacia el gusano infame.
Y no evoques, si lees esta rima,
la mano que la escribe, pues te quiero tanto que hasta tu olvido prefiriera a saber que te amarga mi memoria.
Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe, ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,
para que el sabio en tu llorar no indague y se burle de ti por el ausente. |
Esos rasgos de luz, esas centellas
que cobran con amagos superiores alimentos del sol en resplandores, aquello viven, si se duelen dellas.
Flores nocturnas son; aunque tan bellas,
efímeras padecen sus ardores; pues si un día es el siglo de las flores, una noche es la edad de las estrellas.
De esa, pues, primavera fugitiva,
ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere; registro es nuestro, o muera el sol o viva.
¿Qué duración habrá que el hombre espere,
o qué mudanza habrá que no reciba de astro que cada noche nace y muere. |
No me lleves a sombras de la muerte
Adonde se hará sombra mi vida, Donde solo se vive el haber sido. No quiero el vivir del recuerdo. Dame otros días como éstos de la vida. Oh no tan pronto hagas De mí un ausente Y el ausente de mí. ¡Que no te lleves mi Hoy! Quisiera estarme todavía en mí.
Hay un morir si de unos ojos
Se voltea la mirada de amor Y queda solo el mirar del vivir. Es el mirar de sombras de la Muerte. No es Muerte la libadora de mejillas, Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes. |

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti
Poemas de otros (1974)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
|
Pablo Neruda, 1924 |

(En Orihuela, su pueblo y el mío,se ha muerto como de rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas,
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Y volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera.
De angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero
que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero.